viernes, 10 de octubre de 2014

Un día de suerte


Fotografía de F. Rodríguez

Como todos los días me estaban mandando watsapps, los amigos, con imágenes de las setas que recogían, sobre todo cuando eran Boletus edulis, me entró la gana en el cuerpo y fui a dar una vuelta por los alrededores, aprovechando que tenía que traer unos champiñones para acompañar en la cena.
De entrada al monte, cuando estaba intentando desenganchar la mochila donde llevo la cámara y el trípode, de un alambre de espino, casi se estrella con mi espalda un pequeño corzo que, o estaba muy despistado, o huía de algo. Ya mereció la pena la salida, porque no todos los días se tiene la oportunidad de ver tan cerca estos animalillos. Era como un adelanto de mi buena suerte, porque nada más entrar en el robledal, me encontré con unos cuantos Botetus reticulatus (aestivalis). La parte negativa es que la mayoría de ellos, o estaban pasados, o comidos, o llenos de larvas.
No me desanimé y seguí buscando, lo que permitió que encontrara la mayor cantidad de estos boletus que en mi vida había visto. De todos los tipos, grandes, medianos, pequeños.. Eso sí, la mayoría en las mismas condiciones que los anteriores.
Para rematar la jornada, mientras fotografiaba los reticulatus, una ardilla, en lo alto de un roble cercano, no dejó de contemplarme. La poca claridad del bosque y el contraluz de la imagen, no me permitió sacarle una buena foto.

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