viernes, 30 de diciembre de 2011

Marasmius oreades

Fotografía de Juan Rodríguez
Este año que finaliza no ha sido un buen año de setas en lo que a mí respecta. Por un lado, la falta de tiempo para salir a buscarlas, y por otro, la sequía del otoño -no llovió hasta la última semana de octubre-, hizo que apenas recolectara unas pocas para probarlas. Sé, sin embargo, que la última quincena de noviembre fue buena y la primera de diciembre, hasta el inicio de las heladas, también. Una de las especies que abundó en estas fechas fue la senderuela, o "seta de carrerilla". Una seta muy bien valorada y que, sin embargo, se recolecta poco, tal vez porque es una seta poco carnosa y compite, en época, con otras de mayor tamaño. Sale también en primavera y a mí me salvó la situación, en un compromiso para unas tortillas de setas de San Jorge, Calocybe gambosa, que no pude recolectar y sustituí por senderuelas. Nadie notó la diferencia. Crece en los prados formando grandes corras y es de fácil recogida al encontrarse en grandes cantidades y de sencilla conservación secándolas, por medio del calor o simplemente enristradas con un hilo y secadas como los pimientos. Sombrero de hasta 7 cm de diámetro, de color pardo, avellana o cremoso, al principio convexo y campanulado, después aplanado, con un ligero mamelón en el centro, de color más oscuro y con el margen lobulado y con estrías.
Láminas distantes, de color crema.
Pie alto, de hasta 6 cm, fibroso y tenaz, pudiendo retorcerse sin que rompa, de color parecido al del sombrero. Sin Anillo.
Carne blanquecina, de sabor dulce. Olor agradable a almendras.
Recolectada en Fuentespino, (Noreña),  el 15 de octubre de 2010.
Microscopía:
Esporas elípticas, de 8-10 x 5-6 µm.


Bibliografía consultada:
Guía de Campo de los Hongos de Europa: Marcel Bon.
Las setas (IBERDUERO): Ramón Mendaza Rincón de Acuña, Guillermo Díaz Montoya.
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